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“Con un guijarro, arañó unas palabras en los bordes de un vaso de poliespán, que luego fue pasando en secreto de celda en celda, hasta que los guardianes de la cárcel estadounidense de Guantánamo descubrieron lo que se traían los presos entre manos y destruyeron los recipientes. Temían los soldados que esos escritos en árabe fueran códigos secretos que llamaran a la rebelión a los prisioneros. En realidad, eran versos que los internos usaban para animar su cautiverio. Algunos han sobrevivido al celo de los militares”

Poema de muerte
Tomad mi sangre.
Tomad mi sudario de muerte y
Lo que queda de mi cuerpo.
Tomad fotografías de mi cadáver en la tumba, solo.
Enviádselas al mundo,
A los jueces y
A la gente con conciencia,
Enviadlas a los hombres de principios y mente justa.
Y dejad que carguen con su culpa, ante el mundo,
Por este alma inocente.
Dejad que pese sobre ellos, ante sus hijos y ante la historia,
Este alma inocente destruida,
Este alma que ha sufrido a manos de los “protectores de la paz”.
El diario británico The Independent reproduce un poema de Jumah al Dossari., permanece en una celda de aislamiento desde 2003. Tiene 33 años, y ha intentado suicidarse 12 veces desde que está internado en Guantánamo. En una de sus visitas, su abogado le encontró colgando de una sábana. “El propósito de Guantánamo es destruir a la gente, y a mí me ha destruido”, contaba en una carta en 2005.
Madrid City se pregunta en este caso sobre la justicia; los injustos, los que matan, ¿no tienen derecho a un juicio justo? ,¿la justicia es sólo para los subjetivamente buenos?
Hay situaciones en el mundo difíciles de evitar, pero no hemos de dejar,a mi juicio, de GRITAR por los que no tienen voz, por que los derechos humanos no se pierdan nunca.
